
Vuelve Almodóvar a sus raíces más profundas, vuelve para reencontrarse con su pasado, sus origenes, su pueblo.
Vuelve también Penelope Cruz para hacer una pausa en su bastante triste carrera en Hollywood para abrazarse al director que sabe sacar lo mejor de ella.
Vuelve Carmen Maura a trabajar con Almodóvar tras tantos años de distanciamiento entre ambos y que esta reconciliación no deja de ser un símbolo de ese retorno del director a sus orígenes, su pasado.
Esto es Volver, el retorno de unos personajes a su pasado, y por lo tanto, a sus miedos más principios.
Almodóvar consigue una maravillosa historia dónde comedia y drama se combinan en una dulce danza de acontecimientos. El director y guionista consigue sacar lo mejor de él con un guión fantástico dónde prima la naturalidad, haciéndonos creer casi que algunas escenas están totalmente improvisadas. También encontramos a un Almodóvar más atrevido con planos torcidos que descolocan bastante o con planos que nos enseñan todo y pueden hasta desviarnos la atención.
Pero Volver también supone un retorno a su sello estilístico propio, hereditario de ese estilo de hogar de los 70-80. Y eso, en una película ambientada en este nuevo siglo, cómo que descoloca bastante al espectador, es así que se hace difícil al principio la ambientación por parte del espectador de la película. Lo que provoca en cierta medida una pequeña pérdida de credibilidad al personaje de Penélope Cruz. Una mujer tan joven en nuestra época y tan chapada a la antigua. Pero que sin duda, existirán mujeres así, aunque no son de las más abundantes.
Lo mejor de esta película es sin duda sus protagonistas, todas, absolutamente todas están maravillosas. Penélope Cruz hace el mejor papel de su vida, Carmen Maura también consigue mejorarse a sí misma y Lola Dueñas continúa su consagración como una de las mejores actrices del panoráma. La sorpresa, Blanca Portillo (la esposa de Gonzalo en la serie Siete Vidas), que está realmente bien y que con ansia esperamos su papel en Alatriste. Yohanna Cobo, la novata, esta correctísima, aunque tampoco podía explotar su papel, bastante pobre en diálogos.
Volver es la muestra de que Almodóvar no es un director que se acomoda cuando llega a lo alto, si no que sigue avanzando hacia arriba, cada vez mejor. Esta excepcional película tocará varios palos en nuestro espectro sentimental.


