
Mi padre compró un cordero, el gato se comió al cordero, el perro mató al gato que se comió al cordero, el palo mató al perro que mató al gato que se comió al cordero, el fuego quemó al palo que mató al perro que mató al gato que se comió al cordero [...] ¿hasta cuando durará este ciclo infernal? del opresor y del oprimido, del verdugo y de la víctima. ¿hasta cuándo esta locura?
Con la letra de esta canción comienza Zona Libre, acompañado de un primer plano de Natalie Portman llorando (los 8 minutos aproximadamente más gloriosos de la carrera de Portman) con una contención cautivadora. Canción que representa al odioso ciclo de violencia y venganza que mueve tanto Israel como Palestina.
Amos Gitaï pretende con esta Road movie hacernos ver que no puede haber solución de ningún conflicto si ni siquiera en lo más simple saben escuchar los unos a los otros. Maravillosa historia reflejada tanto en el arranque como en el final pero... ¿qué hay de lo del medio?
Pues la verdad es triste, el desarrollo de la película se lo come por completo Natalie Portman con patatas fritas. Si bien la película se titula Zona Libre, o Free Zone, bien se podía haber llamado, Natalie Portman viaja a Israel y Palestina. Esto sucede por el estilo fílmico de tipo documental y porque básicamente Natalie Portman hace de Natalie Portman pero llamándose Rebeca.
El film se desarrolla correctamente pero el desenlace resulta confuso con lo que la película cae y se rompe en cachitos. Una película que de 90 minutos de duración, son suprimibles por lo menos, 30 o 40 minutos. Una idea bastante mal aprovechada si bien sirve para más gloria de la pequeña Natalie Portman. Mención especial también paran el resto de actrizes.
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