
En principio, malo es que un director de la talla de Martin Scorsese tenga que recurrir a la realización de un prematuro remake ( la original, Infernal Affairs, se estrenó en el 2002) para recuperar el status de éste. Pero el caso es que Scorsese ha acertado y nos trae una gran película tras unos últimos proyectos de relativa calidad.
Infiltrados recupera ese cine dónde la espectacularidad no sacrifica un guión de interesantes diálogos y unas buenas actuaciones. Aunque debo de reconocer ya que aún no me siguen convenciendo ni el Leonardo Dicaprio post-Titanic, ni Matt Damon. Pero la película está muy bien y su ritmo es muy acertado, muy ágil. Consigue a la perfección la velocidad frenética de la lucha entre el gato y el ratón, mirar quién pilla antes a quién, qué infiltrado ganará su carrera en un mundo de constantes mentiras. Tiene la agilidad que por ejemplo carecía Atrapame si Puedes (Steven Spielberg, 2002).
Pero de la historia poco voy a contar para que resulte realmente emocionante. Como ya he dicho los actores estan bien, aunque una vez más tengo que destacar a un actor de mi devoción, Jack Nicholson, que como siempre esta soberbio. Porque no hay mirada de un actor que exprese tanto poder. Y si bien se le puede tachar de repetitivo y sobreactuado, señores, es Jack Nicholson.
Infiltrados es una película entretenida, emocionante, pero al fin y al cabo un remake y hasta que no vea la original me resisto a darle un 10. Pero como filme indepencientemente en dónde se inspire funciona muy bien.
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