
Extraña comedia la que nos trae Joaquín Oristrell, que camina a caballo entre la comedia española a lo Pajares y Esteso y una comedia americana de los años 90.
Como últimamente está pasando en nuestra filmografía nacional, estamos en esa transición extraña entre lo rancio del último cine español y un cine moderno, juvenil, que atraiga, cuya guía principal es la producción estadounidense, reina de las taquillas. Como ya ocurriera con Reinas, también guión de Oristrell, Va a ser que Nadie es Perfecto, se encuentra ahí, en un "quiero y no puedo" despegarme del olor a rancia comedia española.
Aunque bien hay que reconocer que Oristrell también sabe sacar su gracia de esta cultura nuestra, y nos hace reír con el retrato de este país: fanfarronear, ligotear y hablar mal. Y esto, mezclado con chistes mas o menos ingeniosos sobre discapacitados físicos, siempre sin perder el respeto, pues es efectivo y la película consigue sacar las risas, única pretensión de esta comedia ligera.
Hay que elogiar también el trabajo del trío protagonista, que lejos de interpretar histriónicamente, de manera falsa, a un cojo con mala ostia, un ciego, y un sordo. Actúan con un realismo correcto: las gracias están en los diálogos, no en las propias discapacidades. Destacar la transformación en la voz de Santi Millán.
Pincha, por tanto, la dirección artística y la musical, que es sobre todo la que le da esa incoherencia entre lo moderno y lo rancio. Una discoteca que parece moderna y en su interior hay música española de los 80-principios de los 90...
Comedia ligera, entretiene, pero sin duda no es, ni mucho menos, una obra maestra. Destaca la escena del ciego conduciendo el coche.
No comments:
Post a Comment