Sunday, December 17, 2006

CASINO ROYALE* *



Martin Campbell, experimentado director de acción, con una de Bond ya en su filmografía y Límite Vertical o Vidas Ajenas entre otras, ha hecho más de lo mismo con Casino Royale, elaboradas secuencias de acción aunque carentes de mucho sentido.

La verdad es que se me hace difícil comentar un filme del agente James Bond, ya que este es el primer film que veo entero de él, por lo que la valoraré como película independiente a una saga.

Así Casino Royal es una película repetitiva con una estructura simplona, con escenas de acción tremendamente preparadas y antinaturales, incoherentes con la siguiente secuencia, normalmente seria y tranquila. Se desarrolla: Acción-¿thriller?, con incursiones románticas aquí y allá metidas con calzador.

Desde el arranque, con un blanco y negro extremadamente rancio, hasta el final, con una secuencia que alarga y desvaría la película, la historia se desarrolla sin demasiado enganche.

Sin embargo me gusta ese cambio de aire en el protagonista, la elección de Daniel Craig ha sido un acierto, sobre todo si lo comparamos con el desagradable Pierce Brosnan y sus predecesores, exceptuando claro Sean Connery, que si bien no se cómo lo hacía, su aspecto físico era más acertado, y seguramente actuando también fuera mejor. Pero el atrevimiento, sin embargo, de cambiar el estereotipo de chica Bond, mujer asiliconada por Eva Green no me ha cuajado. Esta bien que busquen a chicas naturales, pero las hay más guapa y esbeltas que Eva Green, excesivamente escualida y carente de una sensualidad extraordinaria.

Creo que Casino Royale no deja de ser una más de James Bond: escenas de acción artificiales, coches y localizaciones bonitas y escenas eroticas de efecto relajante. Un film bastante hueco, que no llega ni a entretener.

EL CAMINO DE LOS INGLESES*



Si de algo se puede pecar más grave que de ningúna otra cosa, es de abordar la realización de un filme de manera pretenciosa y excesiva. El Camino de los Ingleses es todo esto, y encima lo completa una historia nada pretenciosa ni excesiva con lo que la mezcla es un cóctel de basura.

El último de film de Antonio Banderas quiere ser tan intenso visualmente que el excesivo contenido del complicado guión queda relegado a un décimo plano, por lo menos. Así, no hay quién se entere de la profunda historia que después podamos reflexionar.

Pensando en El Camino de los Ingleses, me viene a la cabeza un film cómo La Pasión de Cristo, dos films cuya belleza visual es innegable, pero aunque además les diferencie dos historias completamente distintas, hay algo más: En la película de Mel Gibson, lo visual era la baza principal que suponía la supremacía sobre el texto, que estaba en arameo y latín, y era un coñazo para todos tener que estar leyendo subtítulos, por ello dotó a sus películas de poco texto y mucho contenido visual, cuyo cuidada realización era delicia para los ojos. El Camino de los Ingleses sigue la estela de esa belleza visual estilizada, con encuadres muy correctos y preparados. El problema es que además Banderas ha dotado a su filme de un texto tremendamente farragoso, poético y muy significativo. Entonces tanta intensidad provoca más bien la locura en el espectador y le aleja más que acercarle a la historia. Banderas ha querido hacer demasiado, y eso ha jugado en su contra. Después de la primera media hora, con cada cámara lenta y encuadre con una fotografía saturada, maldices los casi 6 euros que te ha costado entrar.

Lo único bueno que podemos extraer de este films es descubrir, que los jóvenes actores televisivos sabén hacer algo más que personajes estereotipo, vamos, que saben actuar. Una sorpresa ver a un bueno Alberto Amarilla después de su horrible papel en la serie Mis Adorables Vecinos.

El camino de los Ingleses es un excelente conjunto de planos, pero Banderas tiene que encontrar la contención artística, el cine no es un videoclip. Una decepción después de su excelente Locos en Alabama.

Tuesday, December 12, 2006

EL PERFUME* * *



Tom Tykwer, director de origen alemán ha sido el encargado final de la dificilísima adaptación al cine de la novela El Perfume: Historia de un Asesino. Una historia, que de por sí es difícil de adaptar, me es incluso difícil de comprender su redacción. Porque ¿cómo llegar a hacer sentir el olor más maravilloso del mundo?, ¿cómo describirlo?. He de confesar que no he leído el libro de Patrick Süskind, por lo tanto no sé las sensaciones que él consigue crear en el lector con su novela. Pero si la misión de Tykwer era trasladar esa sensación a la gran pantalla, no lo ha conseguido.

Técnica y artísticamente la película es una joyita. Posee encuadres bastante originales para los tiempos que corren. A veces peca de artificialidad (la sorprendente secuencia del bebé en la casa de acojida cuando agarra el dedo de otro niño) y en unos casos le sale redondo, cómo la secuencia anterior, pero, según va avanzando la película a Tykwer se le acaban los recursos estilísticos y comienza a repetirse; llega un momento en el que acabas empachado de tanto plano de la nariz del protagonista o tanto travelling marciano. Otra estrella del film es sin duda la fotografía, de mano de Frank Griebe, la caprichosa oscuridad resulta excelente.

Pero como con los planos, la historia en el film se va desinflando según van pasando los minutos. Cuando llega su resurgir argumental, Tykwer roza la excesividad y las secuencias finales resultan paródicas, tremendamente artificiales, reventando así una interesante película.

Los actores de la película es otro punto fuerte. Ben Wishaw está realmente espléndido situando su asesino a los altos niveles de otros celebrísimos asesinos (Hannibal o Norman), aunque sin alcanzarles claro.

Interesante película pero es una pena que vaya cuesta abajo. También hay que decir que es un trabajo casi imposible adaptar una novela como El Perfume. Tykwer aprueba.