
Vuelve Todd Field tras una larga ausencia desde el 2001, cuando estrenara la magnífica En La Habitación. Vuelve con un triste retrato de una clase media cada vez más perdida.
Juegos Secretos, o Little Children (título original), es, sobre todo una historia de algo tan conocido como desconocido: el Sexo. Un aspecto de nuestras vidas que cada vez adquiere mayor relevancia social y que lo único que está haciendo es volvernos bastante trastornados. Somos, como indica el texto, sexualmente pequeños niños, para los que la sexualidasd es un mundo magníficado en el que decir pito y chocho es tremendamente atrevido pero jugosamente divertido. El sexo ocupa, además, el 90% de nuestras obsesiones. En el filme están tan enfermas las tres reprimidas del parque, como el pervertido. Todos son pequeños niños con la consecuente magnificación de los aspectos más tipicamente tabú como son el sexo.
A esto también juegan el cuarteto protagonista, dos parejas que no encuentran su vida sexual y deben encontrarla fuera de sus fallidos matrimonios, aunque tristemente esto no responden más que al juego secreto sexual, juegan como los niños a ser malos, sobre todo él, más que ella, que realmente lo tiene complicado con su marido, un cachondo enamorado de una modelo de internet. La dualidad entre la madurez y la niñez es una constante durante todo el filme.
Las consecuencias de estos locos juegos sexuales es la del "pobre" pervertido, que incapaz de relacionarse (por la presión que la sociedad y su madre ejercen sobre él), ve en el exhibicionismo su escapatoria, víctima de una sociedad hipócrita sexualmente obsesionada en su mundo interno pero tremendamente puritana de puertas afuera.
Este es uno de esos filmes llenos de contenido argumental, pero es que además, Todd Field consigue una magistral realización de la historia, con un montaje maravilloso y una maravillosa dirección de actores. Felicitar sobre todo los trabajos de Kate Winslet, que va camino de convertirse en la futura Meryl Streep por la calidad de sus papeles, y a Jackie Early Haley, sorprendentemente contenido, abstraido,realista, un auténtico pervertido sexual.
De nuevo Todd Field hace una de las mejores películas del año, como ya hizo con En La Habitación en el 2001.
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