
Después de sorprender con el remake de El Amanecer de los Muertos, Zack Snyder regresa con este peplum de corte fantástico sobre 300 tíos metidos de esteroides hasta el mismísimo culo y que se enfrentan a millones de pseudohomosexuales travestidos persas.
Por cierto, no haré ningún análisis comparativo con el comic de Frank Miller ya que no lo conozco, si bien debo partir de la premisa de que es casi una perfecta adaptación, viñeta por viñeta, bien. Pero comentaré la película, no el comic.
Snyder realiza un aunténtico espectáculo, puramente visual. Una especie de mezcla entre el claroscuro de Rembrandt y las elaboradas musculaturas de Miguel Angel, todo ello metido en una batidora junto a la más pura estética videoconsolera. ¿el cine del futuro?, lo dudo, pero sin duda una pequeña joyita experimental que abre la brecha a futuras obras de valor surrealista que pueden ser verdaderas obras de arte. Una técnica esta de los decorados chroma que puede resultar tremendamente interesante si se sabe usar, como es el caso en su mayor parte.
300 tiene momentos de verdadero arte audiovisual. Pero la película de Snyder también es un filme de extremos. Falla el equilibrio, posiblemente por una falta de presupuesto. Encontramos secuencias tan logradas como la de la tormenta en el mar, la mujer en el oráculo. Pero también encontramos cutreluxe en los decorados de algo parecido a la gomaespuma (al mas puro estilo de las series Xena o Hercules) o personajes como Ephialtes (el amorfo traidor) que su elaboración a base de látex hace que hasta suene cuando hace movimiento con el brazo, etc...
Tampoco me acercaré a las posibles interpretaciones del simple, en apariencia, texto de 300. Personalmente creo que es una historia architípica, que no cuenta nada nuevo, pero que deja espacio al puro artificio, al espectáculo visual. Pero el hecho de estar situada en los años que corren, esta historia de occidentales (llamalos espartanos, llamalos norteamericanos) que luchan por la libertad contra los orientales (llamales persas, llamales musulmanes), más la similitud final de Leónidas con Jesús, etc, hacen del texto que de pie a varias interpretaciones. Por cierto, sin olvidar un posible derechismo homófobo.
Pero bueno, interpretaciones que son bastante rebuscadas y que se escapan de la propia estructura aparente de la historia. Esto es la batalla de las termópilas, de espartanos y persas. El filme es pura leyenda, lejos de cualquier interpretación realista.
300 es un espectáculo visual, que si bien puede llegar a resultar cansino, se convierte ya en una auténtica obra de arte audiovisual sobre la técnica chroma. Lejos queda ya Sky Captain y el Mundo del Mañana. Ahora esperar a Sin City 2, otro ejemplo del buen hacer del chroma y los ordenadores.
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