Friday, March 02, 2007

EL ÚLTIMO REY DE ESCOCIA* * * * *



Primera película de "ficción" para el realizador Kevin Macdonald, que nos llega desde el género documental. Esto se nota en esa genial falta de concesión al drama más simplon de la que hace gala esta magnífica película.

Además me resulta sorprendente el poder rítmico de un director que procede del documental, un género que normalmente es más dado a la lentitud de la realidad. Macdonald retrata hechos reales, la dictadura de Idi Amin en Uganda, pero no por ello pierde el sentido del dinamismo y construye una película que engancha desde el principio hasta el final. Un estilo directo, sin florituras.

En El Último Rey de Escocia hay, a mi parecer, dos vías narrativas que se chocan: Por un lado encontramos el viaje de Garrigan, un "niño" que llega a África pensando que hace la mayor obra de su vida, que se está ganando el cielo, algo que ve simple, inocentemente; pero se encuentra con una África que no era lo que él pensaba, una África que es destruida y que se autodestruye. En este descubrimiento de que no todo es un simple juego de poner vacunas, Garrigan encuentra la madurez que en su acomodada Escocia no iba a encontrar. Por otro lado tenemos a Idi Amin, un hombre que no lo tuvo tan fácil como Garrigan, un hombre al que la vida le obligó a madurar demasiado pronto, y que en un principio luchó por llegar al poder para cambiar las cosas. Sin embargo ese hombre, temeroso de sus enemigos, de su muerte, y nublado por la riqueza se vuelve un codicioso niño, un niño que no piensa, enloquecido por el poder de hacer lo que él quiere. Dos caminos inversos que sólo pueden chocarse y nunca ir paralelos.
Un extraordinario retrato de la locura y ambición del poder en un país sumido en el caos de los intereses externos.

Una pena que de esta película al final sólo quede para el recuerdo el oscar y todos los premios que le siguen de Forest Whitaker, quien da vida al dictador africano. Una actuación que de acuerdo, es muy buena, sobre todo en los momentos de locura del dictador, pero vamos, tampoco es la actuación del siglo. A la misma altura que él está el olvidado James McAvoy, que hace de Garrigan, y por cierto, el verdadero protagonista del filme, con el que se inicia y se acaba el relato. Felicitar también una cuidada y excelente fotografía de Anthony Dod Mantle, que tiene entre otros trabajos Manderlay, 28 Días Después, etc.

Imprescindible película, al margen de la buena interpretación del ya conocidísimo Whitaker, tanto por su importante mensaje y retrato de la sociedad africana como por su extremado entretenimiento.

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