
¡Qué voy a decir de este homenaje a los 20 años que lleva esta familia amarilla haciendonos reír! Y es que los Simpsons se merecían ya un tamaño de pantalla de cine, por lo menos. El gran miedo y riesgo de este proyecto era el de decepcionar a los seguidores de la serie, como suele pasar con la mayoría de las películas que provienen de una serie de televisión. Sin embargo los guionistas de la película, que son los mismos que los de la serie han conseguido elaborar un completísimo guión que supone una condensación de estos largos 20 años de serie.
He leído en una crítica que a la película le faltaba aportar algo, que no era más que otro capítulo alargado hasta la hora y media, pero que quieren que aporte, si ya lo sabemos todo del universo de esta familia, el error hubiera sido intentar indagar explícitamente en la profundidad de los personajes (al estilo Sam Raimi y spider-man), ya que al final podía quedar un largo film sobre las diatribas mentales de Homer, algo que en este caso sería igualmente interesante. Pero hay que asumir que los Simpsons no son solo Homer, y aquí tenían que aparecer todos, y cuando digo todos, son TODOS.
El guión es uno de los mejores en lo que va de año. Una película emocionante, llena de guiños, gags destornillantes con momentos también para el drama. En Los Simpsons no falta nada y lo que es mejor, tampoco sobra nada.
La calidad del filme también es apoyada por la calidad de su campaña publicitaria y la filosofía del proyecto. Nadie sabía nada del argumento, por lo que tampoco nadie pudo crearse grandes espectativas. Yo al menos iba totalmente inocente al cine, sin saber lo que iba a ver, sin chistes destripados en trailers o reportajes variados. Los responsables de marketing han jugado muy bien al despiste.
Los Simpsons es, por ahora, una de las películas más destacables de este 2007. Espero que aunque se haya estrenado en el verano, sea recordada por los académicos para los Oscars, porque es lo mínimo que se merece esta familia.
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