
El equipo de Pixar es una de las pocas compañías cinematográficas que siempre dan un paso adelante con cada estreno. Puede que de manera más pequeña (Cars) o de manera sorprendente (Buscando a Nemo), pero Pixar siempre avanza y lo hace a mejor. Esta nueva obra, dirigida por Brad Bird (Los Increíbles), demuestra una madurez en la empresa exquisita.
Ratatouille se aleja de la comedia gag, más cercana al mundo infantil, para deleitarnos con una comedia más sofisticada, con cierto sabor a clásico. Pixar parece crecer con su público original, aquellos niños, entre los que me incluyo, a los que deleitaron con la grandiosa Toy Story en 1995.
Como ya he dicho, Bird impregna a su película de un delicioso toque clásico, añejo, desde su inicio con esos planos grises de una casita en los campos franceses, hasta esa gran visión de París. Cada ingrediente de la película crea un magnífico plato para verdaderos gourmets.
Ratatouille nos habla de la valía de las personas no por sus características físicas sino por sus aptitudes. Nos habla del respeto más allá de las apariencias, puesto que en la persona o ser más repugnante (en este caso una rata de alcantarilla) podemos encontrar a alguien tremendamente valioso (aquí un excelente cocinero). Una historia que repite los mismos clichés morales que el resto, pero aquí se hace con mucho estilo, elegancia y serenidad. Bird evita la comedia ligera (sin querer menospreciarla) en la que prima el chiste fácil y rápido, el estilo rock-macarra de las producciones animadas de estos últimos años donde los personajes están tan perfilados que es imposible que den algún juego.
En contraste con este aspecto añejo encontramos la avanzada calidad técnica del filme, que como siempre, Pixar ha sabido controlar. Los dibujos tienen unas texturas casi reales (el pelo de Remy, los mater8ales de cocina, la luz, las telas, y un largo etc...) pero sin embargo siguen siendo perfectos dibujos animados de narices gordas y ojos saltones.
Con Ratatouille se confirma otra cosa: ¡qué maravilla cuando se basan en personajes de corto tamaño! ¡qué manera de colocarnos en una posición dónde las cosas cotidianas se ven tan grandes! Es en estas historias de pequeños dónde han sacado sus mejores historias, hablo de Toy Story, su secuela, Bichos y Buscando a Nemo, y ahora, Ratatouille.
Un paso hacia delante, pero parece ser que agarrando a Disney de la mano, el camino se estaba haciendo en círculo, ya que el film de Bird contiene ese magnífico espíritu de las obras del Disney clásico.