Thursday, April 12, 2007

EL BUEN PASTOR* *



Cuando un actor de la talla de Robert DeNiro, que ha trabajado con los mejores directores, se pone él mismo a dirigir, solo se puede esperar lo mejor, puesto que de los mejores ha aprendido. DeNiro derrocha, con El Buen Pastor, estilo y buen gusto . Pero de tanto que ha querido abordar, su segundo filme ha quedado tremedamente denso y difícil de digerir.

Es muy posible que yo sea el ignorante, pero para un servidor, El Buen Pastor son 167 largos y aburridos minutos de una historia complicadísima en la que al aparecer los títulos de crédito no me he enterado de nada. ¿cómo narices se creó la CIA? pues yo no lo he entendido muy bien. Esencial memorizar nombres desde el principio, y tanto salto en el tiempo vuelve loco a cualquiera. El nuevo film de DeNiro es un hueso duro de roer, y sobre todo de digerir. Por ello, para los intelectuales seguramente sea una obra maestra, pero personalmente no comparto la idea, a pesar de que DeNiro, como director lo hace muy bien, con mucho estilo como ya he dicho. Pero el guión del reputado Eric Roth ( Munich, Ali, Forrest Gump, etc) hace un trabajo aquí tremendamente opaco, denso, como una gran selva dónde es tremendamente fácil perderse.

Por otro lado tenemos al reparto, de prestigio, muy bueno. Pero definitivamente, Angelina Jolie es la mujer-rostro clave de la nueva mujer, y nunca, nunca, podré meterla en un film de época. Jolie es un retrato de la mujer de hoy, moderna, salvaje. Y no una mujer de los años 30. para muestra el cine de aquella época, ni siquiera las asalvajadas y exóticas Marlene Dietrich o Bette Davis eran semejantes a Angelina Jolie. Jolie es una buena actriz, pero está tremendamente descolocada en filmes de principios de siglo. Todos sus planos parecen sacados de una película ambientada en nuestro tiempo. fatal elección la de DeNiro para este papel.

El Buen Pastor es una muy buena película técnicamente y artísticamente pero con una historia tremendamente pesada para un tema como el nacimiento de la CIA. Menos saltos temporales hubieran mejorado mucho la película. Una buena pieza para aquellos que les gusten complicarse

DIARIO DE UN ESCANDALO* * * * *



Nuevo duelo interpretativo de mano del director inglés Richard Eyre, a quién parece gustarle ver combates entre dos grandes actrices para ver quién gana. Mas bien le gusta ver si alguien puede con la inmensa Judy Dench, toda una devoradora de buenos papeles.
Pero esta idea no queda hueca sino que Eyre recurre a unos excelentes guiones, en esta ocasión encontramos a Patrick Marver, escritor y guionista de la obra de teatro Closer.

Como ya he dicho, Judy Dench, increíble, soberbia, con una mirada tan poderosa como la del mejor Jack Nicholson. Pero su partenier, Cate Blanchett (como anteriormente fue Kate Winslet en Iris, film anterior de Eyre), no se queda nada lejos de Dench en el nivel interpretativo. Blanchett borda el papel de Sheba, esa mujer tremendamente liberal pero encerrada en un mundo que ella no planeó. Sheba encontrará su salida en el menos indicado, el joven Steven Connolly ( Andrew Simpson, futura promesa), el tierno adolescente, la manzana del pecado. Y si no es fácil ya llegar a buen puerto, a Sheba se le entrometera Barbara Covett (Dench) , una mujer sola, que necesita, como el aire, una "amiga". Todo un cóctel narrativo llevado magníficamente en manos de Eyre. Las pasiones humanas llevados a un máximo exponente.

Bien se le puede tachar a Eyre de moderado, pero en realidad, el espectador ya sabe completar por sí solo lo que el director no nos enseña. Aunque es cierto que me sorprende el poco escándalo que ha suscitado el filme, que retrata la relación de una adulta con un niño de 15 años, cuando el mundo montó en cólera al ver a Nicole Kidman meterse en una bañera con un menor en Birth (Reencarnación).

Diario de un Escándalo es ágil, contando los puntos esenciales, sin detenerse, tal vez va demasiado deprisa pero eso ayuda a no caer en el aburrimiento, aunque por otro lado también provoque una cierta falta de conexión personaje-espectador. También hay que decir que la música es bastante molesta por su abundancia y barroquismo, algo más íntimo hubiera sido más eficaz.

Con todo, el tercer filme para cine de Richard Eyre resulta ser tremendamente intenso (posiblemente por su brevedad), y consigue su exacto punto de dramatismo. Desdibuja todo personaje moralmente para así acabar sintiendo pena por todos ellos. Aquí no hay buenos y malos, solo hay víctimas de la pasión.