Friday, May 18, 2007

SPIDER-MAN 3*


Vuelve el superhéroe más conocido del comic, vuelve una nueva aventura del hombre araña, Spider-man. Vuelve Sam Raimi, agrandando la montaña de basura que lleva realizando desde el 2002.

En efecto, Spider-man 3 es basura, mierda propiamente dicho. Es tremendamente difícil realizar una película tan sumamente mala, nada en ella es salvable.

Empezemos directamente por el propio protagonista, el actor Tobey Maguire, que ya demostró en la primera parte que era la persona menos propicia para encarnar a Peter Parker. Puede ser que Parker fuera algo torpe sin su traje de superhéroe, como la mayoría de los héroes, pero vamos, de ahí a la ridiculización que realiza Raimi ya desde la primera película es escandaloso. Maguire está muy bien para papeles como el de Las Normas de la Casa de la Sidra... pero su interpretación de Parker está totalmente descontrolada. Es paródico, ridículo, triste, sobreactuado, falso, poco creíble. Un verdadero pringado. Para más horror, a Raimi se le ocurre que en esta tercera, el nuevo traje de Spidey le hace más guay. No se en qué momento se le ocurrieron esas secuencias ni su planificación a Raimi, estaría muy fumado, pero son horribles... Si ya Peter Parker estaba ridiculizado, ahora ha sido arrastrado por el suelo, pisoteado, escupido y me atrevería a decir que hasta meado. La interpretación de Maguire solo puede provocar una cosa... risa.

Sigamos por el guión, que me parece increíble que lo hayan escrito tres personas, el propio Raimi, su hermano, y Alvin Sargent, escritor de varios melodramas entre los que destaca Infiel. Como no iba a ser menos, el guión también es malo, otros kilos de basura para la montaña. Su error principal, es, precisamente, intentar construir un guión bueno. Parece que, en general, suele haber una especie de trauma entre los directores que se afrontan a adaptaciones de comic por profundizar en la psyque del héroe, darle la profundidad que tendría en un drama, corroborar un cierto nivel intelectual, demostrar que no solo hacen una película palomitera. Pero es que tiene que entrar en la cabeza una cosa, por favor, ¡estás haciendo una película de un superhéroe, de acción, de puro espectáculo por el espectáculo!. Así Raimi se pierde en diatribas sentimentales de los personajes y sus relaciones ocupando más de la mitad de la película. Por dios, quiero ver peleas entre Spider-man y Venom. Me importa bastante poco el cuarteto amoroso entre Peter, Harry, Mary Jane y Gwen Stacy. Por un momento crees estar viendo una versión mala de Closer. Por otro lado está la aún más ridícula profundización en los villanos, cuyo móbil para serlo parece escrito por alguien con encefalograma plano. El Hombre Arena y su absurda cruzada contra la sociedad porque la sociedad es mala con él y no curan a su pobrecita niña. Pero más absurdo es la reacción de odio hacia Peter generada por el personaje interpretado por Topher Grace, el que se convierte en Venom... es que se ha descubierto que hizo un montaje. ¡Ja!.
También es ridícula la conexión, diría inconexión, con la primera película. Para justificar la transformación de Peter, aparte del fuel ese que es Venom, Raimi lo justifica sacándose de la gorrilla que el que realmente mató a su tío no era quién pensaba, sino otra persona. Lo que digo, encefalograma plano. Los fallos argumentales siguen y siguen, pero no puedo mencionarlos todos. Cerrar diciendo lo que es ya la culminación de la locura: el número musical de Peter.


Como no podía ser de otra manera, el apartado técnico también es basura. En los tiempos de Gollum, aún es increíble que Spider-man siga siendo ese muñeco de plastilina. puro 3-D que parece sacado directamente del videojuego. No han avanzado ni un poquito desde el primer Spider-man, no tengo otro remedio que pensar que lo hacen a propósito, lo que le hace aún más odioso. El resto de efectos especiales se realizan en su mayoría de noche, uff, que recurso más típico y facilón. Y cuando es de día, sigue notándose, en cada plano, dónde está insertado el efecto especial. Los de maquillaje, más de lo mismo. Creo que hubo muchas dósis de droga en esta producción. A quién se le ocurrió el maquillaje de Harry post-bomba y sobre todo el de Peter malote, ¡con rimmel incluido!, una especie de gótico pringado, patético.


En definitiva, y por no seguir destrozando más, que podía, concluir con una duda existencial...¿ cómo se puede hacer una película tan sumamente mala con 258 millones de dólares de presupuesto?

Monday, May 14, 2007

RETRATO DE UNA OBSESIÓN*



Este melodrama con pretensiones imaginativas está más cerca de ser un telefilm que una película de arte y ensayo. Muy lejos de lo que la retratada, Diane Arbus, se merece.

Cuando se hace una película arriesgada se deben asumir varios riesgos obvios, y entre ellos está el de no hacer el ridículo. La idea de que Arbus se enamorara de un extraño hombre en su imaginación es algo diferente, incluso atrevido. Pero si haces que la famosa fotógrafa se enamore de Chewbacca, eso no es atrevido, es ridículo, muy propenso a la parodia. Y más si colocas frente al peludo a una superestrella como Nicole Kidman.

Otro error de Shainberg es la manera en la que infravalora al espectador. Otro síntoma telefilmero. El director nos posiciona desde el principio en que lo que vamos a ver no es un biopic real si no el acercamiento a la imaginación, un intento de de introducción a la mente de Diane Arbus. ¿Se cree Shainbergh con el suficiente poder para introducirse en una mente tan complicada como la de la fotógrafa?, demasiado autoestima. Deja que sea el espectador quien descubra, obviamente,que no es un retrato real. Y si de verdad es un retrato imaginario, tampoco te quedes a medio camino entre el realismo y la imaginación. Finalmente no distinguimos entre la vida real y falsa de la fotógrafa.

Por otro lado, esto de hacer semibiopics de autores me parece algo que no tiene mucha ética. Cuando finaliza Retrato de una Obsesión, pues lo mismo te da que te digan que es un biopic de Arbus cuando podía haber sido el de cualquier otra persona. Más bien son pocos los datos didácticos del film, demasiado centrado en el ridículo hombre peludo interpretado por Robert Downey Jr.

Únicamente salvar del filme los desnudos de Nicole KIdman, de una gran belleza, a pesar del escualido cuerpo de la estrella, que se muestra, como siempre, estupenda en su papel, tal vez con algún exceso lacrimógeno, pero muy correcta.

Mediocre biopic en el que se hecha de menos la muy posiblemente interesante vida real de Diane Arbus por los bajos fondos de Nueva York.