
Nuevo largometraje del actor Sean Penn, que nos demuestra que no tan solo es un excelente actor, sino que además puede llegar a ser un gran director, si bien, a mi humilde juicio, es un tanto excesivo y trascendental.
Penn nos invita a una excitante aventura de manos de un joven idealista con un grave problema existencial y que necesita escapar del mundo qe le rodea encontrando en la naturaleza salvaje, con ayuda de sus escritores favoritos, la aunténtica razón de su ser. Tal vez el retrato de lo que Penn hubiera querido hacer.
Hacia Rutas Salvajes es un extravagante viaje, por momentos surrealista (aunque lo que se cuenta es verídico). Un viaje fisico-psicológico que consigue cautivar la atención del espectador. Dos son los puntos fuertes de esta historia:
En primer lugar, los personajes secundarios, las personas que "Supertramp" (el protagonista) va encontrando por el camino y que van construyendo la nueva visión del joven. Van derrumbando su supuesto pensamiento bien acorazado y construido a partir de la multitud de libros leídos, creando continuos conflictos que el espectador va comprendiendo aunque no aparezcan explícitamente. Son unos secundarios que en realidad podríamos tomar como los verdaderos protagonistas por el peso que tienen en la historia. Aunque lo mejor es el hecho de que aparezcan de la nada y desaparezcan también a la nada, aunque dejando una importante huella tanto en el protagonista como en el espectador. Personas desconocidas de las que apenas sabemos nada y sin embargo podemos identificarnos con ellos. Destacar la intensidad dramática final del viejo. Impresionante contención.
El otro punto fuerte es el que toda road movie ofrece y que Sean Penn ha sabido explotar en lo justo: la belleza y espectacularidad de los paisajes que la naturaleza ofrece y que con una buena fotografía la pantalla de cine luce tan bien. Hacia Rutas Salvajes nos ofrece postales verdaderamente hipnotizadoras.
El filme es, aunque le cueste arrancar y peque de demasiada transcendentalidad en cada plano, verdaderamente cautivador y finalmente consigue hacernos sufrir tanto por él como por las consecuencias de su, en parte, egoísta viaje. Coincido con la Fotogramas en que sin duda lo peor es el excesivo final, maquillaje incluido.
