
Christopher Nolan es uno de los grandes innovadores e inquietos realizadores de nuestro tiempo, tiene claro que lo suyo son los thrillers, pero siempre intenta abordarlos desde el punto de vista más innovador. Fue uno de los pioneros que puso de fama las películas cuyo texto iba desde el final hasta el principio con Memento, después abordó una de detective y asesino en un lugar dónde siempre era de noche en Insomnia. Revolucionó al clásico Batman y ahora aborda un thriller en un mundo del todo desconocido para el espectador, el universo de los magos o ilusionistas.
En ese aspecto Nolan se siente muy libre artísticamente ya que el tema es novedoso y poco explorado. Pone en juego una gran escenografía mágica, sólo que la historia es totalmente previsible desde la primera hora de filme. En ese sentido, el truco final, el prestigio de Nolan, se hace demasiado previsible y carente de originalidad.
Nolan recurre a una estructura no lineal, un puzzle, al estilo Arriaga, para tal vez entretenernos, como un buen mago, para no descubrir su sorpresa final, por lo que al final carece de sentido ese desorden ya que no es efectivo. Como ya he dicho, lo verdaderamente interesante de este film es su puesta en escena: los shows de ambos magos (y sus magníficos intrusismos), la construcción de unos personajes místicos, intrigantes, personas cuyo conocimiento del mundo está tan alejado del nuestro y sin embargo tan cercano. Alabar en este caso también la magnífica fotografía de Wally Pfister, habitual colaborador del director.
Gracias a esa magnífica construcción de cada personaje, todo el reparto se luce: Hugh Jackman (cada vez más parecido a Eastwood, ver Fotogramas de Febrero), Christian Bale, Scarlett Johanson, y destacar el misticismo de David Bowie, que quienes no le seguimos musicalmente, hemos descubierto de verdad ese rostro que te agarra y no te deja, obligándote a mirarle continuamente, sin duda el rey de los robaplanos. Curiosa pareja Bowie-Serkis (gollum).
Interesante y original film que peca tristemente de ser demasiado previsible.
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